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¡¡¡FELICIDADES
ESCORPIO!!!
Bueno,
bueno, por fin después de este verano infernal de insoportable
calor, llegan los meses preciados de otoño en los que Libra,
Escorpio y Sagitario se reparten a cachitos el preludio invernal.
Concretamente,
avanzan los días pertenecientes al segundo de estos signos.
Leí una vez al respecto de Escorpio algo parecido a lo siguiente:
Si
a un Escorpio le das un puntapié, te quema la casa... Y si
le das un beso, te hace el amor tres veces.
Me
pareció una manera estupenda de definir en pocas palabras
la personalidad escorpiana, añadiendo un insuperable toque
de humor. Efectivamente, nos encontramos ante un signo de extremos,
radical, adicto al “todo o nada”. No soporta las medias
tintas en ningún aspecto de su vida, especialmente si se
trata del amor. En ese ámbito puede cubrirse, inicialmente,
tras su halo de misterio, frialdad e irresistible magnetismo, pero
una vez dado el primer paso uno vive, al lado de Escorpio, lo que
realmente significa una erupción volcánica, una pasión
desenfrenada.
Junto
con Acuario, estamos ante un inconformista, rebelde y trasgresor
nato. En ocasiones, desbordado por sus emociones, y ante la desesperación
de creer no poder ejercer control alguno sobre ellas, acaricia la
idea de la muerte. Escorpio es el suicida, el mago, el alquimista,
el asesino y el fénix. Todo depende. El universo ha puesto
en las manos de Escorpio el material bruto de nuestras emociones
más viscerales para, desde ahí, convertirle en el
puente sobre el que realizar la perfecta alquimia que culmine en
la conquista de la más elevada consciencia.

Tres
animales se asocian al signo de Escorpio:
- El
escorpión: en representación de su fase
de desarrollo más primitiva. En ella, Escorpio se siente
arrastrado por su intenso torrente emocional. Incapaz de ejercer
control alguno sobre él, dirige su veneno hacia los otros
(manipulación, violencia, abuso de poder, etc...) o hacia
sí mismo, convirtiéndose en el destructor que, al
igual que el animal que lo simboliza, se clava el aguijón
hasta darse muerte.
- La
serpiente: en esta segunda fase, Escorpio comienza
a realizar un ejercicio de dominio y autocontrol que, poco a poco,
le permite entrever que, lejos de estar indefenso ante su mundo
emocional, puede empezar a operar en él e ir domando su propio
caballo desbocado. En este punto, sin siquiera proponérselo,
comienza a ayudar a otras personas, guiándolas en su propio
proceso de transformación.
- El
águila: en paz consigo mismo, Escorpio se erige
como el fénix que resurge transformado de sus propias cenizas.
Sin aferrarse a nada, ya que sabe que todo es caduco, pero viviendo
cada instante en toda su plenitud. El águila ha conquistado
la mirada profunda de Escorpio; su capacidad de ver más allá
de lo aparente y de profundizar en sí mismo y en los demás
con el fin de vivir el papel que le ha sido encomendado: el de agente
transformador, allá donde vaya.
Bien,
después de esta información, espero que no haya por
ahí ningún Escorpio sintiendo que su absoluta identificación
con el escorpión le reduce a un ser inmundo y abyecto sin
posibilidad alguna de salvación (algo que, fácilmente
podría ocurrir teniendo en cuenta la afición escorpiana
por el drama y la tragedia...). No perdáis el tiempo. Se
trata de una descripción general sobre la energía
del signo considerado en abstracto. Todo Escorpio guarda en su interior
la semilla de las tres fases evolutivas. Todo Escorpión puede
llegar a vislumbrar la libertad y el conocimiento del águila,
lo mismo que todo águila puede atravesar crisis turbulentas
y conectar con el escorpión.
Lo
más importante: que nada es tan importante, ni tan terrible,
ni tan definitivo como Escorpio siente en su interior. Y que, sin
duda, tras esa mirada magnética, profunda y abismal que parece
traspasarnos, habita el alma de un sabio cuyo conocimiento se basa
en la experiencia de su propio proceso de transformación...
tan real como la vida misma.
¡Felicidades
Escorpio!... Sin vosotros el mundo carecería de pasión
y, sobre todo, se quedaría a mitad de camino. Y ya que hemos
empezado...
Hasta
la próxima.
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