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Brujas,
mediums, bohemios, artistas, videntes, místicos, sanadores,
"colgaos" y... ¿gente normal?... ¿o es que
no puede haber Piscis "normales"?.
(En fin, la verdad es que... normales, lo que se dice normales...
es un poco complicado).
¿Qué
tiene Piscis de especial?... ¿Qué nos podría
dar una idea de su halo de misterio, de los ojos soñadores,
de la capacidad de intuición, etc...? Para responder a estas
preguntas sólo hay que pensar en un número: el doce.
Efectivamente, Piscis es el número doce, es decir, el último
signo del zodiaco. Con él se cierra un ciclo, de modo que
Piscis es la frontera. Una frontera que separa el mundo tangible
de la forma, de un mundo invisible donde:
No
todo es lo que parece...
Ni todo lo que se ve es todo lo que existe...
Ni la lógica siempre funciona...
La
frontera que separa el mundo conocido de ese otro ámbito
de la realidad para muchos inaccesible, pero que Piscis intuye de
una u otra manera. Por eso es creativo, por eso es intuitivo; por
eso su interior está poblado de sueños, imágenes
oníricas, de sensaciones teñidas de irrealidad y fantasía.
El arte, la intuición, la curación, la mística...
puertas al fin y al cabo que Piscis entreabre para cruzar más
allá de lo aparente y acceder a otros reinos.
Superados
los límites del ego, todo anhela regresar a ese estado originario
que encarna el gran océano de Piscis. Fusión, totalidad,
encuentro, acantilado...
No
se puede escribir sobre Piscis y ser frío, ni distante, ni
racional, ni sensato, ni ordenado, ni incrédulo, ni conciso.
Con
las palabras como única herramienta para describir un signo
que no puede contenerse en lo verbal...
Sin
ser poeta...
Aquí
queda mi pequeño homenaje a Piscis en estos días.
Que al menos sirva para que, especialmente todos aquellos que no
sois Piscis, os relajéis en la medida de lo posible: No se
resuelve un enigma de un día para otro.
Besos
y estrellas... Hasta la próxima.
(Va
por ti, Izi.)
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