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Si
profundizamos un poco más en los fenómenos subyacentes
a la naturaleza del color azul del cielo, hay que estudiar la interacción
entre la luz y las partículas de pequeño tamaño,
denominada dispersión de Rayleigh.
En
general, cuando una onda electromagnética (como es la luz
del sol) incide sobre un átomo aislado o una molécula
pequeña, interacciona con una nube de electrones enlazados,
comunicando energía al átomo. Esto hace que el nivel
más bajo de energía del átomo (su estado base
o natural) se ponga en vibración.
Estos
electrones oscilantes no permanecen en este estado mucho tiempo,
sino que regresan a su estado base rerradiando una cierta parte
de la energía que absorbieron inicialmente.
Lord
Rayleigh estudió la dependencia de la cantidad de luz reemitida
con la longitud de onda de la luz incidente, determinando que la
cantidad de luz reemitida es inversamente proporcional a la cuarta
potencia de la longitud de onda de la luz incidente. Matemáticamente
puede expresarse como:
Esto significa
que si la luz incidente es blanca, compuesta por ondas de diferente
longitud de onda (diferente color), la luz reemitida contendrá
mayor cantidad de colores con longitud de onda pequeña (azules
y violetas) que con longitud de onda grande (amarillos y rojos). Llegamos
por tanto a la misma conclusión. |