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Se
ve como una pequeña masa en el fondo de una trampa magnética.
Como una gota de agua que se condensa cuando se enfría el
aire.

Los
tamaños obtenidos de CBE más grandes son del tamaño
de una pepita de melón. En la generación de un condensado
de Bose-Einstein, como aún suele haber átomos normales
alrededor, el condensado suele mostrarse como si fuera la semilla
dentro de una cereza.

En
principio, un condensado de Bose-Einstein se puede mirar con nuestros
ojos en el experimento. Sin embargo, como suele ser pequeño,
tendríamos que usar un microscopio e iluminar la muestra
con luz, con lo que le volveríamos a comunicar energía
(y por lo tanto temperatura), se calentarían y volverían
a ser átomos normales de gas.
Como
Weiman y Cornell lo vieron por primera vez fue apagando la máquina
durante un instante y tomando una fotografía.
La
imagen más famosa de la formación del condensado de
Bose-Einstein es una imagen que recoge los datos tomados por estos
científicos a medida que la temperatura decrecía.

En
la curva de la izquierda podemos ver diferentes colores que son
átomos con distintas temperaturas. El color amarillo representa
la temperatura más elevada, el verde una temperatura algo
menor, el azul aún más frío y el blanco, que
representa la temperatura más baja.
Al
principio hay muchos átomos con temperatura alta pero, a
medida que el sistema se va enfriando (de izquierda a derecha en
la imagen), los átomos se van solapando, hasta que forman
un único pico, que representa el momento en que hacen la
transición de gas a condensado de Bose-Einstein.
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