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La
palabra "memorias" siempre me trae a la cabeza el aroma
de antiguos viajes, recuerdos imborrables de aventuras que nunca
más se realizarán porque tuvieron su momento y su
lugar. Transmite algo de nostalgia por aquellos buenos tiempos,
¿te acuerdas?, y un regusto dulce de haberlo pasado bien
aunque lo pasáramos mal. Yo estoy aquí, sentada en
una mesa de una habitación de hotel frente a mi ordenador,
en Francia, y sé que esto es el germen de una "memoria",
que dentro de unos años pensaré: ¿y te acuerdas
cuando escribías la tesis por las mañanas en las habitaciones
de hotel donde hacías tus paradas en el viaje a Escocia?
Y lo que en este momento es molesto, porque no puedo dedicar todo
mi tiempo a descansar, entonces será recordado con candor
o incluso con anhelo.
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