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Según
se cuenta, fue en el monte Dol en Bretaña donde se inició el combate
entre las fuerzas del bien y sus opuestas. Satán, encarnado en dragón
y apoyado por una serie de genios maléficos acabó siendo derrotado
por Miguel, el arcángel guerrero.
El combate finalizó en el monte Tombe, lugar que se conocería posteriormente
como monte Saint-Michel. Sobre él se construyó un monte benedictino
coronado por una imagen del arcángel que le da nombre.
"Miguel":
¿Quién se atreve a querer ser igual a Dios?, tal como podría traducirse
su significado en la lengua hebrea. La espada del ángel custodia
las puertas del cielo y señala, en este caso, el punto más alto
de un lugar fascinante: Le mont Saint-Michel
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