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Lo que se ve
Al seleccionar esta primera postal para Landsil, me quedé con The Esplanade, en su tramo final, bajo las piernas metálicas del Puente de Brooklyn, uno de esos lugares en el mundo donde la mirada de celuloide se impregna de todo lo posible y se transforma en todo lo real. Desde allí, la ciudad se inventa y se reinventa. Lo que no se ve
Una hilera de bancos atemporales con vistas al skyline de Manhattan, junto a pájaros urbanos en esos jardines victorianos a lo Annie Hall, o los muelles de cría de langosta abandonados; un caos armónico a espaldas del objetivo de mi cámara, y que huele todo lo intensamente posible, evocando una ilusión: todos los puentes que pueden tenderse ante ti en ese instante eterno en que dura la película. |