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Bien,
lo que casi nunca falta en un botiquín es un buen antiséptico
como el alcohol o el agua oxigenada. Bueno pues, sin despreciar
estos dos buenos aliados, los podemos o bien sustituir o complementar
con un producto como el propóleo.
Reconozco
que me encanta y sus resultados son verdaderamente fantásticos.
Dicen que las panaceas no existen, pero el propóleo se aproxima
bastante, ya que lo podemos utilizar en muchas situaciones por sus
propiedades antisépticas, antivirales, inmuno-estimulantes,
cicatrizantes, antibióticas, ligeramente analgésicas,
etc. Podemos usarlo directamente sobre una herida, sobre los molestos
granitos previos a la regla, el acné, los herpes o calenturas,
como colutorio bucal en casos de infecciones de muelas, para hacer
gárgaras en caso de dolor de garganta, o en casos de tos,
etc.
Habitualmente,
lo mejor es usarlo como extracto líquido y la forma de utilizarlo
como uso interno sería diluir 20-30 gotas en un poco de agua.
En
otro momento os contaré más sobre este derivado tan
maravilloso del trabajo de las abejas.
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