|
Antes
de nada os hablaré un poco de mí. Ya desde muy pequeña
quise ser médico. Cuando me preguntaban qué quería
como regalo yo pedía el maletín de médico de
la Srta. Pepis. Me parecía alucinante su fonendoscopio (aunque
no se oía nada especial), el termómetro, los botecitos
que se supone contenían las medicinas, gasas, tiritas. Sí,
sí, también jugaba con mis hermanas a las casitas
y las muñecas, pero yo siempre me las apañaba para
tener alguien enfermo para tener que curarle con mis potingues.
La
verdad es que disfrutaba como una enana jugando a curar a mis muñecas,
y también viendo las pelis sobre médicos (recuerdo
que mi preferida era el Doctor Gannon). Además, inusualmente,
mis padres me dejaban verlas a pesar de estar adornada con dos hermosos
rombos (categoría para mayores de 18 años).
Por
otro lado, es muy posible que la influencia de mi padre me facilitase
mucho la vocación, ya que él mismo era muy aficionado
a leer sobre medicina y aplicar sobre sus hijos sus conocimientos
(con bastante éxito, por cierto). Es decir, que he tenido
claro siempre que yo quería ser médico y ayudar a
sanar a los demás.
Cuando
llegué a la selectividad, por cuatro centésimas, no
pude acceder a la facultad de medicina, cosa que me produjo una
rabia y una frustración tremendas en aquel momento.
Y digo
"en aquel momento", porque ahora agradezco que las cosas
ocurrieran así, ya que ello me permitió conocer otras
maneras de sanar que, con el tiempo, he descubierto que son mucho
más completas que la llamada Medicina Alopática (la
que practican los médicos de bata blanca). Esta quizás,
ha sido una de las lecciones más importantes de mi vida,
ya que en torno a ella gira mi idea de la Medicina Natural. Es decir,
todo lo que nos ocurre en la vida tiene una razón y ello
nos permite observar situaciones y actitudes que, de otra forma,
ni siquiera veríamos. Ya sé que es difícil
hacer extensible este concepto a todos los niveles de "enfermedad"
conocidos y, sobre todo, porque no siempre podemos detenernos a
analizar qué nos está pasando, porque las circunstancias
no acompañan.
Es
bueno, por tanto, que vayamos considerando a la enfermedad no como
algo malo, sino como la oportunidad de reordenar nuestra vida y
quizás de modificar ciertas actitudes frente a ella.
Por
ejemplo, si nos vemos afectados por una gripe, de inmediato pensamos
que tenemos un virus y en seguida recurrimos a tomar antibióticos,
bajar la fiebre, etc. Ambas posturas están bien, pero también
sería interesante si nos paramos un momento a analizar qué
es lo que ha estado ocurriendo en nuestra vida en los últimos
días, semanas... Y es posible que nos encontremos con que
quizás llevamos una larga temporada de trabajo extenuante,
y esa gripe quizá no sea más que una súplica
de nuestro cuerpo para descansar, y analizar una forma más
racional de enfrentarnos con nuestro quehacer diario.
Según
mi punto de vista, el tratamiento a seguir en esos momentos sería:
descanso, permitir que la fiebre actúe sobre los virus (siempre
que no sea demasiado alta), buena alimentación y una reflexión
sobre nosotros mismos. Ciertamente, no siempre nuestro tipo de vida
nos permite recurrir a este modo de curarnos, y para ello podemos
emplear muchas de las cosas que la Naturaleza ha puesto a nuestra
disposición y que después el hombre ha preparado para
nuestra mejor utilización: esencia de tomillo, propóleo,
zumos de miel y limón, etc. En cualquier caso habría
que tener más datos para poder analizar más concretamente
cada caso en particular, ya que no todas las gripes (u otro problema)
deben tratarse igual. Esto no es más que un ejemplo de que
cualquier desequilibrio puede tener más de una lectura.
Por
lo tanto, la forma en la que hablaremos en esta sección sobre
la medicina será holística, aunque el término
esté ya un poco gastadillo, o si os parece mejor podemos
utilizar este otro de global. Con ello quiero decir que vamos considerar
al ser humano (aunque también podemos hablar de otras especies
a las que podemos tratar) como un ente completo en el que incluiremos
su parte física total, espiritual, su contexto social y cultural,
su educación, familia, etc. Es decir, que cuando decimos
que nos duele la cabeza no vamos mirarla solo a ella, sino que trataremos
de averiguar qué papel juega en ese dolor teniendo en cuenta
todo lo expuesto.
En
general, si nos remontamos a los albores de las prácticas
médicas, éstas eran mucho más completas de
lo que con el transcurrir de los años se han convertido.
De hecho, lo que verdaderamente importaba e importa es la llamada
"vis natura medicatrix"; es decir permitir que el propio
organismo sea capaz de enfrentarse con sus propios recursos a las
distintas afecciones ya sean físicas o del alma. En cualquiera
de estos casos, la medicina lo único que debe hacer es permitir
o favorecer ese proceso sin impedirlo, aunque nos parezca duro o
innecesario en muchas ocasiones. Si no lo hacemos así, nuestro
cuerpo empieza a olvidar las estrategias y las herramientas que
tiene para sanarse a si mismo y se hace cada vez más dependiente
de cualquier tipo de ayuda externa. De todas maneras, esta nueva
manera de pensar forma parte de un proceso de educación y
evolución; y además habría que considerar a
cada persona (y otros) en si mismos y dentro de sus propias circunstancias.
La
ayuda a la que podemos recurrir para activar o "despertar"
nuestra fuerza curativa está en una alimentación sana
y equilibrada, plantas medicinales (fitoterapia), acupuntura, auriculoterapia
(utilización de agujas o semillas en distintos sitios de
la oreja), masajes, terapias florales, reiki, conversación,
etc. Todos estos procedimientos terapéuticos llevan muchos
años utilizándose y sus resultados están suficientemente
contrastados y demostrados. Cada una de estas técnicas, a
su vez, puede considerarse independiente y ayudan a la sanación
por sí solas, pero según los casos se puede utilizar
una combinación de algunas de ellas de manera que su colaboración
aumente la eficacia del tratamiento.
En
una serie de artículos iremos viendo poco a poco qué
son y cómo funcionan las dietas, la fitoterapia, ciertos
tipos de masajes, etc. y podremos ver que están mucho más
cerca de nosotros de lo que creemos.
Temas
de los próximos artículos
Medicina
Natural
- Fitoterapia
- Dietas naturales
Medicina
China
-
Acupuntura
- Auriculoterapia
- Equilibrio Yin-Yan
Otra
técnicas
- Reflexología podal
- Drenaje linfático
- Masaje sensitivo
|