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Otoño
por Rosa 15 de Enero de 2003

 

El Otoño y la Naturaleza

Aunque ya estemos en mitad del invierno, vamos a hablar del Otoño, la segunda época de inflexión del año: han acabado el verano y las vacaciones, los días se acortan cada vez más, las noches se alargan… Es una época para preparar nuestra reserva orgánica, nuestra despensa y para estar listos para un invierno conservador y poco gastador.

Si miramos a nuestro alrededor, aunque en las grandes ciudades a veces cueste un poco de trabajo entre tanto asfalto, veremos que la Naturaleza es la primera que se va preparando durante este período otoñal.

Las hojas de algunos árboles van adquiriendo un color entre amarillo y rojizo, que va indicando el final de su ciclo vital por el momento; ese pigmento, llamado xantofila, es un símbolo de protección que indica que la planta raciona el flujo de alimento desde la raíz para preservar la vida hasta su esplendorosa explosión con la llegada de la primavera próxima.

Las hojas por tanto, una vez cumplida su misión, caen blandamente formando una capa protectora sobre la tierra, abonándola y llenándola de alimento (claro que esto solo lo ven directamente los afortunados que pueden vivir en el campo).

Me gustaría destacar, como algo digno de ver, los bosques de hayas en esta época. Adquieren un colorido tan rico que solo el otoño es capaz de proporcionar. Si tenéis ocasión visitad alguno, no os defraudará, de verdad!. También es ahora cuando se recogen muchas semillas y frutos secos deliciosos.


Hayedo de la Pedrosa (Segovia, España)

Por otra parte, los animales, terminan de prepararse para la llegada del invierno, haciendo un último esfuerzo para acopiar alimentos que más tarde quizás no puedan encontrar con facilidad.

Los cambios climatológicos durante un solo día se suceden rápidos, pudiendo amanecer un cielo oculto por las nubes, para cambiar con una ráfaga de viento a una cúpula azul preciosa o a un aguacero que nos limpia de contaminaciones y alimentan la tierra seca y ávida de humedad.

Por otra parte, la luz del otoño es tan especial que solo entonces podemos disfrutarla. Es limpia, directa, amable (ya que carece del punto de agresión que a veces tiene durante el verano), y teñida de matices y colores.

Me gustaría que pudiésemos disfrutar de las bondades del Otoño y lo incorporásemos a nuestra vida como algo precioso y que merece la pena ser vivido.

 

El Otoño y Nosotr@s

Nosotros mismos, que aunque nos parezca a veces tan lejano también formamos parte de la Naturaleza, de igual manera nos vamos preparando: sacamos ropa de más abrigo, vamos cambiando poco a poco nuestra dieta a alimentos algo más calientes, nos recogemos un poco antes cada noche, etc.

Con esto he querido significar que aún conservamos un cierto instinto natural para adaptarnos a los cambios estacionales. Lo que nos ocurre es que nuestro grado de sofisticación nos va alejando cada vez más de ese instinto y vemos la llegada de estos cambios con un cierto desasosiego y a veces como un agresor contra el que hay que luchar.

Preparémonos pues, no solo físicamente, sino también anímicamente. Ambas realidades van tan íntimamente ligadas que difícilmente podremos separarlas.

 

Prepararnos para el cambio estacional

Por ejemplo, es muy común que justo ahora, empecemos con catarros u otros malestares menores, pero recurrentes año tras año. Bueno, el cambio de temporada tiene su influencia, con su mayor profusión de lluvias, temperaturas más frescas, etc., pero no debemos olvidar que también significa el final de las ansiadas vacaciones de verano, del sol hora tras hora. Significa la vuelta a los colegios, a los trabajos (en muchos casos aburridos y oprimentes); en resumen, es el retorno a la rutina diaria.

Para muchos, este cambio es agradable y deseado y por lo tanto es recibido con alegría, pero para otros muchos, no es así. Y es precisamente en este sector en el que se producen más cambios y desajustes energéticos que afectan más aparentemente a nuestra salud.

Vamos pues a intentar reequilibrar nuestro cuerpo y nuestro espíritu para que podamos recibir con algo menos de rechazo la llegada de esta estación tan especial.

Pero veamos como podemos preparar nuestro cuerpo, no solo para la llegada de esta estación, sino para su transcurso hasta la entrada del invierno.

 

1. Gripes y catarros

Lo que primero suele hacer su aparición es la temida y esperada “epidemia” de gripes y catarros. Bien pues, para que nuestras defensas estén preparadas para esta lucha, alimentémoslas con una buena dieta y con los productos que el mundo vegetal nos proporciona.

Tenemos a nuestra disposición la jalea real, la equinácea, la uña de gato y el propóleo (todos verdaderos potenciadores de nuestro sistema inmunitario).

Hay otros menos conocidos, pero no por ello menos interesantes, como son algunas algas de entre las que destaco la chlorella (os la recomiendo). Bueno, con todo esto acrecentamos nuestro poder defensivo interno. Por lo tanto, nos preparamos no solo para luchar con las temidas gripes, sino también contra otras infecciones relacionadas con el aparato respiratorio.

Continuando con la prevención y atención de los desórdenes otoñales, si ya ha hecho su aparición alguna infección de las mencionadas, aparte de lo ya indicado, me dirigiría al botiquín y sacaría la esencia de tomillo y la usaría (os recuerdo la manera de usarla: 3 gotas en un poco de miel tres veces al día, durante 4-5 días). Notaréis enseguida una mejoría muy clara, os lo aseguro.

Hay otro remedio que me contó uno de mis profesores de medicina china que hace maravillas. Es la raíz de jengibre. Hoy en día la podemos encontrar casi en cualquier supermercado.


Raíz de Jengibre

Hacer el preparado es muy fácil: cortamos una rodaja de raíz de un tamaño parecido a las antiguas monedas de veinte duros. En un cazo ponemos el contenido de un vaso de agua y le añadimos la rodajita de jengibre. Dejamos que hierva hasta que el agua se reduzca a la mitad. Cuando esto ocurra, retiramos el jengibre y lo reservamos para una segunda vez, y añadimos miel al cocimiento (de tomillo, romero o eucalipto). Cuando está tibio, lo vamos bebiendo poco a poco. Su sabor es picante y muy peculiar.

Nos hace entrar en calor, favorece la limpieza y desinflamación de las mucosas: la garganta, la faringe, la tráquea. La tos se vuelve más blandita y por lo tanto no nos rasca tanto y es menos agresiva y además ayuda a cicatrizar las pequeñas heriditas que se producen al toser. Verdaderamente es muy efectivo y de verdad os lo recomiendo!.

 

2. El hígado

Otro de los problemas que pueden hacer su aparición en esta época, se relaciona con el aparato digestivo y más concretamente con nuestro hígado, esa factoría maravillosa que limpia nuestra sangre, almacena y procesa para su posterior eliminación todo lo que pueda hacernos daño, y conserva lo que nos beneficia, para usarlo cuando es necesario claro!.

En general, durante el verano somos bastante permisivos con lo que comemos y lo que bebemos y en ocasiones podemos llegar a abusar de ambas situaciones, y vamos sobrecargando un poquito más de la cuenta nuestro hígado que, por otra parte, también es el encargado de manejar de manera correcta nuestras emociones, y ya sabemos que les pasa a éstas cuando ocurre algo que no nos gusta ¿verdad? Efectivamente, sí, se disparan y nos enfadamos o nos ponemos tristes, etc. etc., ayudando a presionar aún más a este órgano tan sensible.

Mi consejo, para prevenir e incluso paliar estas situaciones, es llevar una alimentación un poco más ordenada no abusando de alcohol y otros excitantes, fritos, dulces, harinas blancas, azúcares refinados, comidas “basura” y otros alimentos ya preparados y manipulados; intentar decir adiós al tabaco o reducir su consumo, etc. etc. Por ejemplo, un ayuno en esta época puede ser muy interesante.

Por otra parte tenemos la ayuda inestimable de las sustancias amargas, grandes aliadas de nuestro hígado y que están presentes en plantas como el boldo, la alcachofa, el cardo mariano, el diente de león, el romero, la achicoria, etc.


Boldo

Achicoria

Estoy segura de que si sumamos ambas cosas, nuestro hígado nos lo va a agradecer muchísimo. Pero no olvidemos darle un respiro a nuestras emociones y seamos un poco más tolerantes con nosotros mismos, dedicándonos un poquito de tiempo para disfrutar, relajarnos y divertirnos.

 

3. El cansancio

Además, al igual que en la primavera, suele aquejarnos un cansancio que en la mayoría de las ocasiones no es medible en las analíticas de sangre y que suele llevar por nombre científico astenia.

La definición exacta de esta palabra es precisamente eso: “falta de fuerza, debilidad general, en sentido amplio también psíquica, que puede ser constitucional o adquirida”.

Es una muestra más de cómo nuestro cuerpo intenta adaptarse a un nuevo ritmo que debería ser más lento y más conservador. Pero por desgracia, nuestra rutina diaria, nuestros trabajos, estudios, etc. no parecen entender de ello y nos siguen exigiendo la misma cadencia de siempre.

Así que en estos casos recomendaría utilizar las estupendas jaleas reales con toda su carga vitamínica y de minerales y los ginsengs coreanos o siberianos (eleuterococo). Estos últimos son considerados adaptógenos y su misión principal es permitir un buen uso de la energía a lo largo de todo el día y facilitar el descanso durante la noche. Solo quiero hacer una aclaración, os sugiero que antes de tomar alguno de ellos consultéis la manera de hacerlo; ya sabéis que me tenéis a vuestra disposición para lo que necesitéis.


Ginseng

Aparte de todo esto, la naturaleza nos proporciona otras muchas sustancias que nos facilitarán el paso de la estación, como por ejemplo el verde de alfalfa y el verde de cebada, que son complejos vitamínicos muy completos; la levadura de cerveza y el germen de trigo, cuya combinación nos proporciona todas las vitaminas y muchos minerales imprescindibles y muy útiles para muchas cosas: piel, pelo, uñas, mucosas, cansancio, nervios, etc.

 

4. La regla

Otro de los aspectos en los que el otoño suele incidir, nos afecta solo a las mujeres. Efectivamente, se trata de las reglas.

Es muy normal que se produzcan retrasos o adelantos, o que sea más abundante, más dolorosa o todo lo contrario, el estado de ánimo se altera aún más… En resumen, cambia la regularidad (cuando la hay) y la forma que tiene de presentarse mes tras mes.

Para estos casos, recomiendo paciencia, a no ser que haya algún otro trastorno o el cambio sea muy brusco. Entonces, tendría que mirar cada caso en si mismo para recomendar una u otra forma de tratarlo.

De todas maneras, siempre podemos hacer alguna cosilla. Para los dolores, que están provocados en la mayoría de los casos por la presencia de coágulos, los mejor es aplicar un poco de calor en la zona del útero. Sí, ya sé que puede haber más hemorragia, pero con el calor conseguiremos facilitar la salida del coágulo y por lo tanto el dolor desaparecerá y el posible aumento de la hemorragia será tan solo momentáneo.

Para los estados de ánimo alterados, podemos recurrir a relajantes como la pasiflora, la amapola, la tila, la melisa, que nos ayudarán a calmar un poco los nervios. Aunque lo que más ayuda es que seamos conscientes de que son cambios transitorios y sobre todo que aprendamos a conocernos y a reconocer cuando se producen.

 

5. La menopausia

Asimismo se alteran los estados que rondan la menopausia ya que nuestro estado hormonal también se ve afectado por los cambios de estación, por lo tanto la concentración que tengamos en la sangre de cada una de las hormonas, que tienen que ver con nuestras manifestaciones femeninas, va a variar produciendo un efecto sobre nosotras.

También aquí, recomiendo paciencia, aunque sí podemos ayudarnos con uno de los derivados de la soja, que son las isoflavonas cuya acción es muy similar a nuestras hormonas. Pero preferiría que consultaseis conmigo, con un Naturópata, con un especialista en medicina natural o en vuestro herbolario.


Soja

Aún así, ya hablaremos largo y tendido sobre ambos aspectos en la mujer: Regla y Menopausia.

 

Sugerencias y preguntas

Como en otras ocasiones, seguro que me dejo en el tintero muchas cosas, así que estoy abierta a sugerencias y a vuestras consultas para enriquecer esta sección de MEDICINA UNO: rosa@landsil.com.

Así que, un saludo para todos y hasta pronto.

 

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