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A
tener cuenta: La temperatura corporal puede verse afectada
a la baja,
pero esto se soluciona fácilmente, abrigándonos
un poquito más.
También
puede alterarse nuestro
sueño, y esto sí, de la manera más
dispar. Lo normal es que en los primeros días se duerma
peor y a medida que pasan los días, el sueño sea
más reparador.
Otra
cosilla importante es que como estaremos limpiando nuestro
organismo, éste utilice los
medios que tiene a su disposición para hacerlo, por
lo tanto, nuestra orina, sudor, aliento y heces, pueden tener
un
olor un tanto más fuerte que el habitual así como
su color. Evidentemente, cuanto más castigado haya estado
nuestro cuerpo, más claras serán estas señales.
Por
otra parte, un síntoma más de que el
proceso de regeneración va por buen camino, es la
posible aparición de granitos, el recrudecimiento
de posibles trastornos tipo alergias, dolores de cabeza,
eccemas, etc.
Pero, vuelvo a repetir, que sobre todo se produce en los
2 primero días y como mucho en el tercero. De todas
maneras si estos pequeños trastornos no remiten debemos
decírselo
al terapeuta que vigila el ayuno.
Tomando
en consideración
todo esto, está claro que algo que debemos favorecer
en todo momento es el mecanismo excretor de nuestro cuerpo.
Forman parte de este mecanismo: intestinos, hígado,
riñones, glándulas sudoríparas y piel,
principalmente. ¿Y de qué forma podemos ayudar?.
Pues muy fácil. En el caso de los intestinos, como
no estamos comiendo, no vamos a producir la suficiente
masa fecal como para que sus paredes se muevan y sintamos
la necesidad
de vaciarlos, por lo tanto hay que ayudarlos un poquito
con varias técnicas: un laxante mecánico
tipo semillas de lino que aumenta el bolo en el intestino
cuando lo mezclamos
con abundante agua; irrigaciones de agua o alguna mezcla
de plantas; y alguno más, que dependerá de
cada uno de nosotros.
En
el caso de la piel, mucha higiene y la utilización de
guante de crín o algo
parecido para ayudar a eliminar las pieles muertas y
producir una activación de la circulación sanguínea.
Después, una buena hidratación, y listo.
Para
el resto de los órganos de limpieza,
el agua es lo mejor. ¿Sencillo no?.
Aparte
de las distintas “tomas” que haremos a
lo largo del día, que nos aportarán lo
suficiente para que nuestro cuerpo no tenga carencias
vitamínicas y minerales, beberemos mucha agua
e infusiones de distintos tipos dependiendo del momento
y la necesidad.
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