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Habitualmente,
durante el invierno no suelo recomendar un ayuno a casi nadie,
ya que no es el mejor momento del año. Es una época
para guardar y conservar nuestra temperatura y energías.
Pero, como en todo, hay excepciones. Esto vuelve a incidir en
que cualquier tipo de dieta, tratamiento, etc. es personalizado.
En
cambio, en primavera-verano, sí es más
normal que recomiende ayunos. Es el fin del frío y el
comienzo de la vida; hay mayor número de horas de sol,
es el inicio de la floración, nuestra sangre circula con
renovada actividad; por todos estos motivos, y por muchos más
que menciono aquí mismo, puede ser muy interesante adecuar
nuestra vida a la nueva estación. De la misma forma que
nuestra forma de comer, de manera natural, cambia a alimentos
más frescos, también podemos dar este paso con
un ayuno previo. |