El
ayuno a base de sirope de savia de arce, y
El ayuno de caldos vegetales y zumos de frutas.
Cualquiera
de los dos es igual de válido y efectivo. Pero hay una serie
de ventajas y desventajas en cada uno de ellos, y dependerá de
las condiciones particulares de cada persona el que se pueda decidir
por uno u otro. Es decir, puede influir el que tengamos tiempo
para cocinar, el que nos guste hacerlo, que por nuestras ocupaciones
podamos comer en casa, etc.
Así, el de sirope puede
ser muy práctico para todos aquellos que no puedan o no
quieran cocinar y aquellos cuyo tiempo esté más limitado,
ya que este método es muy cómodo y solo requiere
llevar una botella con el preparado, que se puede dejar hecho la
noche anterior. La desventaja: que es aburrido, ya que el sabor
de lo que tomamos será el mismo durante todo el ayuno.
En
el otro caso, podría ser al revés; es decir lo
que es una ventaja sería la variación de sabores,
y la desventaja el que requiera tiempo de preparación. Aunque
hasta este punto, puede ser beneficioso, ya que durante los ayunos,
el tiempo que dedicamos a preparar los caldos o los zumos son momentos
de conexión con nosotros mismos, de participar de manera
activa en nuestro cuidado.
¿Se nota mucho cual
es el que más me gusta, no? Pero os puedo asegurar que es
algo completamente personal y que no tiene nada que ver ni con
la calidad ni con la eficacia del producto.