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Bien,
ya hemos decidido que lo vamos a intentar y estamos seguros de
qué vamos a hacer, del por qué y de que lo queremos
llevar a cabo. Esta concienciación previa es una aliada
que nos va a acompañar desde el primer día hasta
el último.
Pues
bien el paso siguiente sería
elegir el momento, ya que se trata de pasar unos días
en contacto muy directo con nuestro cuerpo. Si podemos disponer
de unos días libres para dedicarlos a nosotros mismos,
olvidándonos de la agenda, el teléfono, etc.,
sería
ideal, pero si no es así, no importa, igualmente podemos
hacerlo.
Es
también importante que dejemos
todo lo que no es necesario, todo lo que se ha convertido en
una agradable costumbre pero que nos perjudicará durante
el ayuno: alcohol, tabaco, dulces, café, medicamentos
que no sean imprescindibles, etc. Es mucho más fácil
de lo que parece, en serio, ya que muchos de los estímulos
que nos llevan a consumir todas esas sustancias están
muy ligados al momento de la comida, y si ésta no existe,
pues se acabó el problema. Además, durante el
ayuno nuestro ritmo se ralentiza y con él nuestras dependencias.
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