Página Inicio > Medicina UNO > Ayuno
 
Contacto | Mapa del Sitio
 
 
Imprimir | Enviar
Otros Temas
Secciones del Artículo
Introducción
La mejor época del año
Algunas razones para ayunar
Maneras de hacer ayuno
Elegir el momento
6
Algunas preguntas frecuentes
Duración del ayuno
¿Quién puede ayunar?
El lugar del ayuno
La técnica
Ojito!
Finalmente...
Algunas preguntas frecuentes

 

¡Tengo miedo de pasar hambre!

Hay otro miedo que surge cuando vamos a hacer un ayuno y es la idea de sentir hambre y no poder saciarla.

Puedo garantizaros que esta sensación solo se presenta durante el primer o segundo día y en momentos muy esporádicos después, y la verdad es que se calma más fácilmente de lo que creemos.

También hay que tener en cuenta que la sensación de hambre es muy subjetiva y va a depender mucho de cómo la vivamos cada uno de nosotros; a veces, incluso, es más la necesidad de masticar que de apetito en sí.

De todas maneras, como ya he dicho, hacer un ayuno es una decisión libre y espontánea, por lo tanto, si la retirada de alimentos se vive como una obligación, despierta hambre y sentimos rechazo hacia lo que estamos haciendo, así es que: si no lo tenemos claro o preferimos dejarlo, es mejor eso que seguir conectando con el sufrimiento.

La verdad es que cuando ayunamos nuestra fuente de energía interna nos nutre totalmente, por lo tanto no debería haber “hambre corporal”. En los raros momentos en que aparece, un vaso de agua o de zumo, soluciona el problema.

¿Nos quedamos débiles?

Otra de las dudas que me han planteado en muchas ocasiones, es si durante los ayunos nos quedamos débiles y con pocas energías para llevar a cabo nuestra vida normal. Categóricamente, NO. Muy al contrario, precisamente durante estos días, nuestro cuerpo se siente vital y agradecido.

Pero como he dicho antes, y no me cansaré de repetir, cada uno de nosotros formamos un microcosmos con sus propias leyes. Puede ocurrir, que precisamente durante el ayuno, nos apetezca dormir y descansar mucho más de lo habitual; pues bien, seamos fieles a nosotros mismos, y descansemos. Como durante el ayuno aprendemos a escucharnos, dejemos que sea nuestro interior el que vaya marcando el ritmo: si tenemos sueño, durmamos; si nos apetece movernos o hacer deporte, hagámoslo. “Es decir, démonos gusto al cuerpo”.

Lo que si es cierto, es que la velocidad corporal se puede ver ralentizada en aquellos que van muy aprisa y viceversa. Pero, sentir debilidad, para nada. ¡Es estupendo, de verdad!

 

 

Contribuciones | Comentarios
© 2006-2001 LandSil