| Lo
que para mí redondea la naturaleza holística de esta
Medicina tan antigua, es el ciclo de generación y control
de los elementos.
Estos
cinco elementos, de los que hemos hablado antes, son pues los generadores
del mundo que conocemos y deben mantenerse estables; en cuanto a
medicina se refiere, en el momento en el que se rompe el equilibrio
(entre el Yin y el Yang), surge la “patología”.
Lo
veremos aún mejor en la rueda de los elementos o ciclo de
Generación y Control:

Aquí
estamos viendo que cada elemento genera al siguiente, y a su vez
controla y es controlado por otro, de manera que la energía
tenga un equilibrio perfecto. Así, la Madera es la madre
del Fuego, que a su vez lo es de la Tierra, siéndolo ésta
del Metal y éste del Agua, que cierra el ciclo generando
a la Madera. Este sería el Ciclo de Generación.
Por otra parte, el equilibrio se consigue gracias a que cada uno
de los elementos controla a otro. Así, la Madera controla
a la Tierra, ésta al Agua (la canaliza); el Agua controla
al Fuego (evita que se expanda), éste al Metal (puede fundirlo)
y el Metal a la Madera (la puede cortar).
Así
las cosas, si alguno de los elementos se “desmanda”,
ahí está su controlador para recordarle donde y cómo
debe estar.
Por
otra parte, una de las leyes básicas en diagnóstico
y tratamiento, es que es más fácil tratar un desequilibrio
que vaya de Madre a Hijo, que al revés. Pondré un
ejemplo para que se entienda mejor: si el riñón (agua)
es insuficiente no puede nutrir (generar) al hígado (madera)
y nos da una insuficiencia Yin de hígado y de riñones.
Una insuficiencia Yin favorece un exceso de Yang que se transforma
en calor y en fuego, constituyendo el síndrome Yang de hígado
cuya causa es la ausencia de nutrición del hígado
por los riñones.
Asimismo,
tiene mejor pronóstico la patología que va del controlador
al controlado (dinámica de explotación): si el hígado
(madera) está en exceso puede agredir al estómago
(tierra). En un principio hay una crisis aguda a nivel del hígado
que repercute en el estómago ocasionando una sintomatología
gástrica. Este mismo síndrome puede empezar por una
insuficiencia del estómago (tierra), en la que el hígado
aprovecha la ocasión para “explotar” al estómago
debilitándolo aún más.
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