| Aunque
ya estemos en mitad del invierno, vamos a hablar del Otoño,
la segunda época de inflexión del año: han
acabado el verano y las vacaciones, los días se acortan cada
vez más, las noches se alargan… Es una época
para preparar nuestra reserva orgánica, nuestra despensa
y para estar listos para un invierno conservador y poco gastador.
Si
miramos a nuestro alrededor, aunque en las grandes ciudades a veces
cueste un poco de trabajo entre tanto asfalto, veremos que la Naturaleza
es la primera que se va preparando durante este período otoñal.
Las
hojas de algunos árboles van adquiriendo un color entre amarillo
y rojizo, que va indicando el final de su ciclo vital por el momento;
ese pigmento, llamado xantofila, es un símbolo
de protección que indica que la planta raciona el flujo de
alimento desde la raíz para preservar la vida hasta su esplendorosa
explosión con la llegada de la primavera próxima.
Las
hojas por tanto, una vez cumplida su misión, caen blandamente
formando una capa protectora sobre la tierra, abonándola
y llenándola de alimento (claro que esto solo lo ven directamente
los afortunados que pueden vivir en el campo).
Me
gustaría destacar, como algo digno de ver, los bosques de
hayas en esta época. Adquieren un colorido tan rico que solo
el otoño es capaz de proporcionar. Si tenéis ocasión
visitad alguno, no os defraudará, de verdad!. También
es ahora cuando se recogen muchas semillas y frutos secos deliciosos.

Hayedo
de la Pedrosa (Segovia, España)
Por
otra parte, los animales, terminan de prepararse para la llegada
del invierno, haciendo un último esfuerzo para acopiar alimentos
que más tarde quizás no puedan encontrar con facilidad.
Los
cambios climatológicos durante un solo día se suceden
rápidos, pudiendo amanecer un cielo oculto por las nubes,
para cambiar con una ráfaga de viento a una cúpula
azul preciosa o a un aguacero que nos limpia de contaminaciones
y alimentan la tierra seca y ávida de humedad.
Por
otra parte, la luz del otoño es tan especial que solo entonces
podemos disfrutarla. Es limpia, directa, amable (ya que carece del
punto de agresión que a veces tiene durante el verano), y
teñida de matices y colores.
Me
gustaría que pudiésemos disfrutar de las bondades
del Otoño y lo incorporásemos a nuestra vida como
algo precioso y que merece la pena ser vivido. |