| Nosotros
mismos, que aunque nos parezca a veces tan lejano también
formamos parte de la Naturaleza, de igual manera nos vamos preparando:
sacamos ropa de más abrigo, vamos cambiando poco a poco nuestra
dieta a alimentos algo más calientes, nos recogemos un poco
antes cada noche, etc.
Con
esto he querido significar que aún conservamos un cierto
instinto natural para adaptarnos a los cambios estacionales. Lo
que nos ocurre es que nuestro grado de sofisticación nos
va alejando cada vez más de ese instinto y vemos la llegada
de estos cambios con un cierto desasosiego y a veces como un agresor
contra el que hay que luchar.
Preparémonos
pues, no solo físicamente, sino también anímicamente.
Ambas realidades van tan íntimamente ligadas que difícilmente
podremos separarlas.
|