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Prepararnos para el cambio estacional
3.1 Gripes y catarros
3.2 El hígado
3.3 El cansancio
3.4 La regla
3.5 La menopausia
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Otoño
 
por Rosa 15 de Enero de 2003
 
Rosa es Médico Natural, combina alimentación sana y equilibrada, plantas medicinales (fitoterapia), acupuntura, auriculoterapia, masajes, terapias florales, reiki, conversación, etc. con el fin de activar o “despertar” nuestra fuerza curativa.
 
Gripes y catarros

 

Lo que primero suele hacer su aparición es la temida y esperada “epidemia” de gripes y catarros. Bien pues, para que nuestras defensas estén preparadas para esta lucha, alimentémoslas con una buena dieta y con los productos que el mundo vegetal nos proporciona.

Tenemos a nuestra disposición la jalea real, la equinácea, la uña de gato y el propóleo (todos verdaderos potenciadores de nuestro sistema inmunitario).

Hay otros menos conocidos, pero no por ello menos interesantes, como son algunas algas de entre las que destaco la chlorella (os la recomiendo). Bueno, con todo esto acrecentamos nuestro poder defensivo interno. Por lo tanto, nos preparamos no solo para luchar con las temidas gripes, sino también contra otras infecciones relacionadas con el aparato respiratorio.

Continuando con la prevención y atención de los desórdenes otoñales, si ya ha hecho su aparición alguna infección de las mencionadas, aparte de lo ya indicado, me dirigiría al botiquín y sacaría la esencia de tomillo y la usaría (os recuerdo la manera de usarla: 3 gotas en un poco de miel tres veces al día, durante 4-5 días). Notaréis enseguida una mejoría muy clara, os lo aseguro.

Hay otro remedio que me contó uno de mis profesores de medicina china que hace maravillas. Es la raíz de jengibre. Hoy en día la podemos encontrar casi en cualquier supermercado.


Raíz de Jengibre

Hacer el preparado es muy fácil: cortamos una rodaja de raíz de un tamaño parecido a las antiguas monedas de veinte duros. En un cazo ponemos el contenido de un vaso de agua y le añadimos la rodajita de jengibre. Dejamos que hierva hasta que el agua se reduzca a la mitad. Cuando esto ocurra, retiramos el jengibre y lo reservamos para una segunda vez, y añadimos miel al cocimiento (de tomillo, romero o eucalipto). Cuando está tibio, lo vamos bebiendo poco a poco. Su sabor es picante y muy peculiar.

Nos hace entrar en calor, favorece la limpieza y desinflamación de las mucosas: la garganta, la faringe, la tráquea. La tos se vuelve más blandita y por lo tanto no nos rasca tanto y es menos agresiva y además ayuda a cicatrizar las pequeñas heriditas que se producen al toser. Verdaderamente es muy efectivo y de verdad os lo recomiendo!.

 
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