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Si
la amortiguas nunca sabrás a qué sabe. No sabrás
si su olor es de puro insoportable y si sus costuras aguardan
a las marismas en lunas y solsticios.
Si
la sueltas, en cambio, quizá te aborde en la siesta de
las hamacas del sábado o te condene a veinte días
de sensualidad en los rellanos.
¿No
te parece fascinante cuando se deja acariciar entre los recuerdos?
Cuando
te pierdes en disertaciones que no van a ningún puerto
y te apoyas exhausta en la escalera ...¿y la presientes?.
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