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Capítulo del Relato
Prólogo. Cero.
Secuencia de Matices:
Luces.
Secuencia de Matices:
El mapa polisémico.
3
Secuencia de Matices: Las costumbres de los peces.
Secuencia de Matices: Concéntricos
Secuencia de Matices: Los amantes
Secuencia de Matices: Escena de amor
   
 
Secuencia de Matices. Tres: Las costumbres de los peces.

 
A veces me asalta una duda diminuta, tan diminuta que me incomoda:
¿Por qué aquí y por qué ahora?
 
Me gustaría una respuesta breve y concisa, de esas intelectualmente justicieras y meridianas; quizá ceremoniosa, tajante, de lógica aplastante y demás... Aunque mi duda se reinterpreta sola:

 

 
una lágrima desprendida de unos ojos agarrotados por la belleza del alma y un Universo abrasado de espejos y otros caminos...
 
Y cuando me visita una duda diminuta, lo reconozco, una flemítica llama se agazapa en el alfeizar de mis pupilas, y me delata acto seguido el resplandor matutino del pan recién horneado... porque en la duda, diminuta sobre todo, está aún mi gran esperanza:
 
estoy viva, y enfilo un sendero que me corresponde por lágrima propia.
 
Dicen que los peces acostumbran a descansar del silencio en los arrecifes, porque así regresan a las corrientes en sentido opuesto al ruido, con la profundidad abierta a un azul melodioso y eterno.
Yo, mientras el Círculo Polar me enternezca las horas en una suerte de arrecife boreal, acostumbraré a sentirme como los peces: azul y complaciente,




 
con estos dedos, estos labios, y esta alma:
con esos dedos, esos labios y todas las almas.
 
Próximo Capítulo...
 
   

 

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