No
todos los burbujeantes afluentes son a cada segundo un microsegundo...
Podrían ser tu eternidad.
Sobretodo si eres esfera o caleidoscopio de cositas digamos que
trascendentales, que deambulan atropelladamente por tu mente de
ya, ya, ya, y no por la de los astros y los corazones alados...
No todos los acertijos vendrán
a visitarte cuando de verdad el alma sustituya a los isósceles
y a los dodecaedros que habitan todavía ahora tu universo
de verdad sin bordes. No. A veces incluso te despertarás
del sueño convencida de que aún puede ocurrir cuando
ya fue, y la prueba, la evidencia, te delatará entre las
sábanas inundadas de respuestas...
No todo está dicho,
y por eso, sin más prolegómenos, precintemos la
sentencia y regresemos al: "¿por dónde íbamos?"...
Pecho al frente. Barbilla firme. Y cabeza erguida, aprehendiendo
con destreza las lucecitas ámbar de un cielo malabar; ese
que, cuando menos lo imaginas, dará a tus ojos y tus deseos
un
mismo centro.
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