
Página Inicio > Narraciones Extraordinarias
Soñar con el recuerdo de ver una voz silenciosa de Lillian Gish
por Mascaro Bergamasco 15 de Agosto de 2004
Somnoliento pienso que salto y vuelo por encima de mi respiración y peso menos que ella, aguanto y sigo sin ningún cansancio o dificultad.
Me siento que soy ese hombre pájaro de la isla de Pentecostés que salta desde 25 metros al suelo, o un saltador de los riscos de una costa mejicana.
Pero voy mas allá, yo no caigo, no siento la velocidad de la tierra o el agua acercándose, antes al contrario, tengo la capacidad de dirigir mis movimientos a golpe de pensamiento y más parezco un águila aprovechando las corrientes de aire para elevarse sin necesidad de batir las alas. Yo mismo quedo absorto de mi propia capacidad, como el niño que pasa a joven adolescente y se encuentra con una capacidad que creía no poseer y salta y corre más de lo que pensaba. Al mismo tiempo, me extraño de mi propia incredulidad debido a la facilidad de mi acto. Yo, en ningún caso temo la caída y me siento como Pegaso luchando contra Quimera. Es algo que asusta, sin lugar a dudas, pero al mismo tiempo tiene el doble valor de la prueba y la seguridad en lo inexplorado.
© 2006-2001 LandSil