| A
menudo, he escuchado entre alumnos que acaban de llegar a mis clases
el extendido comentario: “no, si yo no tengo ritmo, si yo
soy negado/a para eso ...” Además, tienden a completar
la afirmación con alguna experiencia completamente subjetiva
y algo cómica, que justifica semejante idea. Pienso que lo
hacen probablemente, por miedo a no cumplir las expectativas del
profesor o de sus compañeros.
| A
menudo, he escuchado entre alumnos que acaban de llegar a mis
clases el extendido comentario: “no, si yo no tengo ritmo,
si yo soy negado/a para eso ...” Además, tienden
a completar la afirmación con alguna experiencia completamente
subjetiva y algo cómica, que justifica semejante idea.
Pienso que lo hacen probablemente, por miedo a no cumplir las
expectativas del profesor o de sus compañeros. |

Timbais
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Generalmente,
tenemos muchos bloqueos e ideas preconcebidas acerca de nuestras
capacidades, ya que éstas son entendidas como aptitudes con
las que se nace, virtudes que le son reservadas sólo a unos
pocos. Así es como se plantean con frecuencia las cualidades
musicales, y en concreto la cuestión del ritmo: lo tienes,
o no lo tienes. Sin embargo, esto no es así; esta idea está
basada en tópicos y estereotipos aprendidos. Todos podemos
desarrollar un sentido del ritmo y, lo que es más importante,
la posibilidad de expresar y comunicar a través de la música.
Por
ello, estén tranquilos todos aquellos que se autodefinen
arrítmicos y acuñan tales afirmaciones. El ritmo,
como el oído, se desarrolla. Es cuestión de tiempo
y práctica.
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